martes, 30 de mayo de 2017

Oscuridad

Lo más temido


La oscuridad se tragó la luz. El mundo se convirtió en un lugar negro y frío. El cambio fue tan rápido como un cohete. Aún resonaban las últimas palabras de consuelo en sus oídos. Unas palabras que le ayudaban a calmar el creciente temor. ¿Pero durante cuánto tiempo? Con cada minuto que pasaba, la penumbra se hacía más y más pesada. Parecía caer sobre él como un cubo lleno de arena. Con cada segundo que transcurría el aire parecía irse más y más lejos. Y lo peor de todo: los ruidos. Ruidos más nítidos a cada milésima de segundo. Chasquidos. Fuertes alaridos. Golpes.

Los temblores no tardaron en dominar su cuerpo. O tal vez habían estado todo el tiempo y hasta ese momento no los había percibido. Cerró los ojos para dejar de escrutar la impenetrable oscuridad. Pero no encontró sosiego. Tras los párpados, su mente giraba y giraba. Un torbellino de horribles imágenes lo atormentaba. Monstruos surgiendo de la nada. Tentáculos. Manos blancas que trataban de agarrarlo… No podía más. Tenía que hacer algo… Sintió húmedas las mejillas, pero también las piernas. Tenía que salir de allí.

Retiró las sábanas y de un saltó bajó de la cama. Un trueno enmudeció el espantoso sonido del viento. Y un pequeño grito salió de su garganta. Sin pensar en nada más que en huir, con una extraña orientación, alcanzó la puerta. Antes siquiera de abrirla, ya gritaba presa del pánico: ¡MAMÁÁÁ!


32 comentarios:

  1. Mientras leía he imaginado varios de los finales que podrían suceder. Ninguno coincidía con el tuyo. Sorprendente, Ricardo.

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    1. Hola, Yolanda. Me alegra que al final, ninguno de tus finales imaginados coincidiera con el de la historia, porque así recibiste la sorpresa tal y como esperaba. Muchas gracias por leerlo y comentarlo, Compañera. Un saludo.

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  2. Una tormenta de terror que eriza el bello a quien lo lee. Poético e inquietante, explota en una llamada de socorro.

    El parón le ha sentado muy bien a tu pluma. Ahora que ya has cogido carrerilla, abrúmanos con tus textos.

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    1. Un excelente comentario muy bien escrito... Vaya, comento tu comentario. Vaya lío. Bueno, como siempre, Compañero, muchas gracias por leerme y comentar. No sé si he cogido carrerilla, pero intentaré escribir más.
      Un saludo.

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  3. Me ha gustado mucho Ricardo! Jajaja, vas jugando con el lector hasta un final que me parece de lo más tierno y lógico. Todos hemos pasado por esa etapa, o al menos la gran mayoría. Un abrazo y me alegro de tenerte de vuelta! ; )

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    1. ¡Hola, Ramón! Me alegra que te gustara y que te gustara ese final que tan bien describes. Como bien dices, la mayoría o todos hemos pasado por ese miedo a la oscuridad que nos hacía dormir con la luz encendida. Muchas gracias, Compañero.

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  4. Has jugado muy bien con nosotros Ricardo, :)
    Un final del todo inesperado pero como dice Ramón, totalmente lógico, jeje
    Los peores temores son aquellos que nos vuelven irracionales y desembocan en una imaginación casi fantástica.

    Muy bueno.
    Saludos.

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    1. Buenas, Irene. Ha sido un placer jugar con vosotros, esa era mi intención, pero como dice Ramón y tú señalas, no de una forma gratuita, sino con una cierta lógica. De hecho, si se vuelve a leer, se puede llegar a intuir que es un niño debido a los símiles.

      Muchas gracias por leerlo y comentar.

      Saludos.

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  5. Ricardito me has hecho reventar el cerebro imaginando cada una de tus palabras. La oscuridad impenetrable, los sonidos infinitos que la imaginación infantil desborda y ese último llamado lleno de miedo.
    Genial mi celdiaco amigo. Besito.

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    1. Hola, Mendiel. Si he logrado que tu cerebro reviente, el tuyo nada menos, entonces me puedo dar por satisfecho. Muchas gracias por el comentario, Compañera de celda.

      Un abrazo.

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  6. Me has transportado a ese miedo que nos imaginamos que algo en esa oscuridad va a ocurrir. No pensé en un sueño, pensé en algo más terrorífico. Un abrazo

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    1. Hola, María. En realidad el niño siempre está despierto, todo lo que ocurre es real, solo que el miedo le juega una mala pasada, como suele ocurrir. Muchas gracias por leerlo y comentar.

      Un abrazo.

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  7. Las pesadillas pueden llegar a parecer tan reales que no hay forma humana de reconocerlas como tales. Solo las caricias y consuelo de una madre son capaces de devolverte a la realidad.
    Un relato muy angustioso que, afortunadamente, tiene un final feliz. O eso creo, jeje.
    Un abrazo.

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    1. Para ser exacto, el personaje está despierto todo el tiempo. La oscuridad es lo que le atormenta y le hace imaginar todo tipo de cosas. Aun así, como bien dices, las pesadillas pueden llegar a ser muy reales...
      Muchas gracias por leerlo, JOSEP, y por comentarlo. Me alegra que te gustara.
      Un abrazo.

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  8. Voy a ser rebuscado, y te diré que no tiene por qué ser un niño jaja, también puede ser una persona que sufra de terrores nocturnos eh, por más que su primer instinto al bajar de la cama fuera pueril :P

    Bueno, para la toma de contacto está bien que escogieras un microrrelato, pero espero que te vayas soltando nuevamente jaja. ¡Un abrazo!

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    1. Voy a ser rebuscado yo también, y te diré que un niño también es una ''persona'', jajajaja. En cualquier caso, puede tratarse de un adulto como bien dices, pero intenté dejar dos pistas que lograran identificar al personaje como un niño. En un momento se dice ''El cambio fue tan rápido como un cohete'', y también ''Parecía caer sobre él como un cubo lleno de arena''. Estas dos comparaciones pueden dar a entender, una vez que se lee el final, que efectivamente es un niño, porque de tantos símiles que puede haber elegido, escogí dos relacionados con la infancia, como son los cohetes que tanto fascinan y un cubo de arena.
      Como siempre, José, muchas gracias por tu lectura, y por tu comentario. Yo también espero volver por aquí con más constancia.
      Un abrazo, Compañero.

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  9. Menuda vuelta. Ya tenía ganas de leerte. Y lo hace asustándonos. Ese miedo tan horroroso a la misma oscuridad que nos hace llamar a nuestra única salvación. Ella siempre nos protege.
    Genial. Me ha encantado.
    Un besillo.

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    1. Hola, María. Efectivamente, ella siempre nos protegerá. Me alegra haber vuelto y comprobar que mis seguidores aún me reciben.
      Muchas gracias por el comentario, Compañera.
      Un abrazo.

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  10. Desde luego el relato transmite angustia desde el principio. Frases cortas, velocidad, premura de tomar una acción ante la inminencia del peligro. Al final nos dejas con la sonrisa en la boca con ese cambio de perspectiva. Me alegra volver a verte por tu blog. Un saludo Ricardo.

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    1. Hola, Jorge. Yo también me alegro, pero de volver a verte por aquí, y además con un comentario que hace un breve análisis del ritmo, muchas gracias por tus palabras, Compañero, como siempre.
      Un saludo.

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  11. El terror de un infante descrito con suma belleza, no hace de éste un instante hermoso para el protagonista, pero si él de la lectura del mismo. Es gratificante pensar que este niño o niña va a ser abrazado y calmado pronto por su madre, pero.. ¿y si ella no estuviera allí para hacerlo?
    Un micro de una terrorífica atmósfera, y de una poética preciosa, Ricardo.
    ¡Abrazo, Compañero de Palabras!

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    1. Como siempre, es un placer leer tus comentarios que mediante una estructura de frases bien compuestas, como si de un micro se tratara. Muchas gracias por leerlo y tomarte el tiempo para comentarlo de la forma que lo haces. Me alegra que te gustara, Compañero de Palabras.
      Un abrazo.

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  12. Suerte que la oscuridad no había venido para quedarse y que tras una palabra, la más poderosa a la hora de consolar, quedaría aniquilada...

    Un placer leerte de nuevo, Ricardo. ¡Hacía mucho tiempo!

    Un abrazo.

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    1. Como le digo a Edgar, es un placer leer tu comentario, y ver que te ha gustado la historia.
      Muchas gracias, Julia. Sí, hacía mucho. A ver si retomo el ritmo habitual.
      Un abrazo.

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  13. Sin duda el miedo es algo subjetivo, como demuestras con este estupendo micro con sorpresa final. Sorpresa para un adulto, porque como así lo reflejas, para un niño, estar despierto, a oscuras, en silencio, aunque sea en su cama puede resultar algo terrorífico. Yo estuve hasta los doce años durmiendo con la cabeza tapada cual avestruz. Saludos!

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    1. Hola, David. Yo no me tapaba la cabeza, pero sí que estuve un tiempo en el que no podía dormir si la luz no se dejaba encendida.
      Muchas gracias por pasarte por el blog, leer la historia, y comentarla.
      Un saludo, Compañero.

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  14. Qué miedo daba la oscuridad! Me acuerdo una vez en casa de mi abuela, donde se dormía con las persianas cerradas, que desvelé de madrugada. No se veía absolutamente nada. Me desorienté y pasé un miedo terrible. Palpaba a mi alrededor y siempre era pared, no encontraba ni la ventana ni la puerta. Del terror no podía gritar. Algo oiría mi abuela que vino en mi ayuda, jaja. Nunca volví a dormir en oscuridad total. Muy bueno :) Un abrazo Ricardo

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    1. Hola, Ana. ¡Cuánto tiempo! Qué buena historia de terror me cuentas en el comentario, y lo mejor de todo es que es real. El sexto sentido de la abuela escuchó tu grito silencioso, seguro.
      Muchas gracias por pasarte, leer y comentar. Me alegra que te gustara.
      Un abrazo.

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  15. Y lo mejor de todo, es que las mamás no se cansan de ser nuestras súper héroes toda la vida (aunque tampoco es bueno abusar de ellas).

    Saludos y saludes.

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    1. Hola, Julio. Totalmente cierto. Siempre se puede contar con ellas. Muchas gracias por leerlo y comentar.
      Un saludo.

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  16. Solo decirte que, aunque con mucho retraso (las lecturas se me acumulan) he leído tus dos libros y me lo he pasado en grande. Ambos son muy buenos, pero el efecto placebo me ha encantado.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por la lectura, Compañero. Me alegra que te haya gustado, y sobre todo, que me hayas hecho saber que los has leído.
      Un abrazo.

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